¿Cuándo debo buscar terapia para mi hijo?

Todos los niños tienen cambios de humor. Se ponen tristes, enojados o ansiosos. Procrastinan y se vuelven olvidadizos. Todo esto es perfectamente normal. Es parte de crecer. Sin embargo, cuando persiste un comportamiento poco saludable o un estado emocional poco saludable y comienza a afectar negativamente la capacidad de su hijo para desenvolverse en uno o más entornos (uno mismo, la familia, la escuela o la comunidad), debe considerar buscar ayuda profesional.

Recuerde, es muy común que los niños necesiten ayuda con su salud mental y no hay por qué avergonzarse. De hecho, uno de cada cinco niños en los Estados Unidos tiene una condición de salud mental que puede diagnosticarse y que requiere tratamiento.

Busque ayuda profesional si un comportamiento poco saludable o un estado emocional poco saludable persiste y comienza a afectar negativamente el desenvolvimiento diario de su hijo.

¿Cómo sé si los desafíos emocionales o de comportamiento de mi hijo son solo una etapa que superará con la edad?

 

Conozca las señales de advertencia. Los cambios de humor severos y duraderos, los temores y preocupaciones excesivos, los cambios de comportamiento extremos, los cambios físicos perturbadores, las autolesiones o la incapacidad para concentrarse son signos comunes de un trastorno emocional. Es posible que le preocupe el desarrollo de su hijo, su bienestar emocional, lo que está pensando y diciendo, o cómo está actuando. Es posible que haya experimentado su comportamiento de manera muy diferente en diferentes entornos. Si sus preocupaciones son persistentes, primero hable con el maestro de su hijo o con un adulto en un papel de liderazgo para comprender mejor si los comportamientos que ha notado han sido observados por otros.

Al observar los comportamientos de su hijo, hágase las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo se está desenvolviendo mi hijo en casa, en la escuela o con amigos? ¿El comportamiento de mi hijo está afectando su capacidad para desenvolverse en alguna de las áreas principales de la vida? ¿Mi hijo se desenvuelve de una manera típica para un niño de su edad?
  • ¿Qué tan frecuentes son los comportamientos que me preocupan? ¿Ocurren diariamente, semanalmente o
    ¿sobre una base regular? Si no está seguro, considere mantener un registro para llevar un seguimiento de la frecuencia con la que ocurren.
  • ¿Cuánto dura el comportamiento? ¿Cuál es la duración de un “episodio” particularmente preocupante? Por ejemplo, ¿un arrebato de ira dura mucho más de lo que parece razonable en cuanto a las circunstancias que lo desencadenaron?
  • ¿Qué tan intenso es el comportamiento de mi hijo? ¿Mi hijo está reaccionando de una manera desproporcionada
    en cuanto a la intensidad de la situación que desencadenó la reacción?

Lo más importante es que confíe en sus propios instintos porque nadie conoce a su hijo mejor que usted. Si está preocupado y cree que su hijo tiene problemas para desenvolverse, no dude en pedir recomendaciones de la escuela de su hijo, de amigos o del pediatra de su hijo para encontrar un profesional de la salud mental que pueda ayudarlo.

Mi hijo muestra un comportamiento preocupante, ¿qué debo hacer?

Nunca es demasiado pronto para comenzar a preguntarse acerca de la salud mental de su hijo. Los primeros años de la niñez sientan las bases para una vida de buena salud mental, desarrollo (cognitivo, comunicativo y emocional) y salud física.

Si su niño pequeño está demostrando grandes comportamientos (agresividad significativa, incapacidad para calmarse a sí mismo) o emociones, tiene dificultad para separarse de usted o de otro cuidador principal, o ha estado involucrado o ha sido testigo de un evento traumático, es posible que desee buscar asesoramiento de un profesional de la salud mental.

Nota: un evento traumático puede incluir una caída severa, un hueso roto o algo tan simple como una película de miedo. La nota importante sobre el trauma es que las personas experimentan el trauma de manera diferente.

Creo que mi hijo necesita una evaluación integral de salud mental. ¿Qué puedo esperar?

Siempre busque ayuda profesional si cree que los comportamientos están comenzando a afectar negativamente el nivel de desenvolvimiento de su hijo.

En algún momento del proceso terapéutico, puede ser necesaria una valoración o valoración por parte de un profesional de la salud mental. Las evaluaciones integrales de salud mental generalmente requieren varias horas en una o más visitas al consultorio con el niño/adolescente y los padres. Con el permiso de los padres, se puede contactar a otros apoyos naturales significativos (p. ej., médico de familia, personal escolar y/u otros parientes) para obtener información adicional.

Una evaluación integral puede incluir lo siguiente:

  • Descripción de los problemas y síntomas que se presentan;
  • Información sobre el historial de salud del niño, por ejemplo, enfermedades pasadas/actuales (físicas y psiquiátricas), así como medicamentos actuales;
  • antecedentes familiares de salud y psiquiátricos;
  • Información sobre el desarrollo del niño;
  • Información sobre las interacciones sociales del niño, por ejemplo, escuela, amigos, familia;
  • Entrevista del niño/adolescente y padre(s);
  • Información relacionada con la educación y el aprendizaje del niño;
  • Si es necesario, estudios de laboratorio, por ejemplo, análisis de sangre, radiografías o evaluaciones especiales (evaluación del habla y el lenguaje).

¿Cuánto tiempo necesitará mi hijo estar en terapia?

La terapia puede durar desde unas pocas semanas hasta meses o incluso años. Todo depende de los objetivos terapéuticos que usted y el terapeuta establezcan, las necesidades únicas de su hijo y el progreso que se esté logrando.

No hay una respuesta simple a esta pregunta tan común. La duración de la terapia depende de la complejidad del diagnóstico, el tratamiento que se utilice, las metas que usted, su hijo y el terapeuta hayan establecido, la gravedad de los síntomas que experimenta su hijo y el ritmo de mejora. Es importante preguntar periódicamente a su terapeuta cómo siente que van las cosas y qué progreso se está logrando.

Recuerde, el progreso no suele darse en línea recta. Puede que su hijo mejore rápidamente y luego se estanque durante un tiempo, o puede que no vea ninguna mejora por un tiempo y luego observe un avance repentino. Trate de ser paciente y recuerde que el tratamiento puede funcionar para mejorar la salud mental y el bienestar de su hijo.

¿Mi hijo necesitará medicamentos?

La mayoría de los niños que reciben servicios de salud mental no requieren medicación, pero para algunos, la medicación puede ser una parte importante de un plan de tratamiento integral.

Si usted o el médico de su hijo creen que su hijo podría beneficiarse de una evaluación de medicamentos, lo referirán a uno de nuestros psiquiatras de niños y adolescentes certificados por la junta o a enfermeras registradas de práctica avanzada (APRN).

Si se recomienda medicación, el psiquiatra o la APRN le explicarán la razón y los riesgos, beneficios y efectos secundarios de iniciar la medicación para su hijo. La evaluación y el seguimiento continuos por parte del psiquiatra que prescribe o de la APRN son esenciales. Recuerde, la medicación es parte de un plan de tratamiento integral que generalmente incluye terapia individual o grupal.

Las decisiones de tratamiento son suyas, en colaboración con el psiquiatra de su hijo o APRN. Sin embargo, es importante que nunca haga cambios o suspenda el medicamento de su hijo sin hablar primero con el psiquiatra que lo recetó o con la APRN. La interrupción abrupta del medicamento puede ser peligrosa y puede causar efectos secundarios graves y/o síntomas de rebote.

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